El espacio radiofónico «Relatos en la onda», conducido por Isabel Montero en Onda 92 Radio, ha vuelto a sorprender a sus oyentes al rescatar una de las figuras más fascinantes y, a menudo, olvidadas de la historia contemporánea: el español Juan Pujol García, conocido en los servicios secretos bajo el alias de ‘Garbo’. Con su habitual tono distendido, el programa desgranó la vida de este hombre clave para el devenir de la Segunda Guerra Mundial.
Una juventud de búsquedas y desencantos
Nacido en 1912 en el seno de una familia acomodada de la ciudad condal —su padre era un reconocido industrial textil—, la juventud de Juan Pujol estuvo lejos de ser la de un espía convencional. Tras pasar por un internado y abandonar los estudios en colegios religiosos, Pujol encadenó distintos oficios. Trabajó duramente en una ferretería cercana a las Ramblas de Barcelona, intentó estudiar filosofía y letras atraído por el origen de las palabras, y terminó formándose en la Real Escuela de Avicultura para dedicarse a la cría de pollos.
Tras sufrir la pérdida de su padre en 1931 y vivir los sinsabores de la Guerra Civil Española —donde pasó dos años escondido del bando republicano antes de unirse al frente contrario—, Pujol terminó estableciéndose en Madrid, donde contrajo matrimonio con su primera esposa, Araceli González Castillo.
El nacimiento de una red de mentiras genial
Guiado por la profunda convicción de que los conflictos debían resolverse mediante la palabra y la negociación, Pujol se ofreció repetidamente como espía al MI5 británico, recibiendo siempre una negativa por respuesta. Sin embargo, su oportunidad llegó por el flanco menos esperado: el servicio secreto alemán (la Abwehr), que lo reclutó bajo el nombre en clave de ‘Alaric’.
Haciendo gala de una mente privilegiada, Pujol urdió desde Lisboa una red ficticia de 27 espías totalmente inventados. Los alemanes creyeron ciegamente en sus informes, lo que finalmente llamó la atención del MI5 británico, que decidió incorporarlo a sus filas bajo el alias de ‘Garbo’. A partir de ese momento, el español se convirtió en un doble espía perfecto, intoxicando de información falsa al alto mando nazi mientras colaboraba estrechamente con el agente británico Thomas Harris.
El engaño que salvó miles de vidas en Normandía
El punto álgido de su carrera llegó con la Operación Fortaleza. Pujol logró convencer a los alemanes de que el desembarco aliado no se produciría en las playas de Normandía, sino en el paso de Calais, al norte de Francia. Esta genial maniobra de distracción provocó que el ejército nazi desviara gran parte de sus tropas y recursos de la zona real del desembarco el 6 de junio de 1944, facilitando la entrada de los aliados y marcando el inicio del fin de la guerra en Europa.
Su éxito fue tal que logró una hazaña insólita: fue condecorado tanto por los alemanes con la Cruz de Hierro como por los británicos, quienes lo nombraron miembro de la Orden del Imperio Británico.
Tensión doméstica y anonimato final
Durante la emisión se destacó también lo complejo de su situación personal. Su esposa, Araceli, desesperada por la vida en Londres y extrañando las costumbres españolas, llegó a amenazar con acudir a la embajada de España, poniendo en serio riesgo la operación. El MI5 tuvo que simular un falso arresto de Pujol para calmar las aguas. Tras la guerra, la pareja se trasladó a Venezuela, donde finalmente se separaron; Pujol rehízo su vida en Caracas y tuvo tres hijos más de un segundo matrimonio.
Isabel Montero cerró el espacio recordando la extrema prudencia de Pujol, un hombre que jamás rompió su silencio sobre sus años de servicio. Para aquellos oyentes interesados en profundizar en este héroe sin armas, el programa recomendó el documental Fortaleza de Documentos TV, así como las obras bibliográficas Juan Pujol, el espía que derrotó a Hitler (Javier Juárez) y la propia autobiografía del espía, Operación Garbo.
*Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en el programa.

