En «Relatos en la onda», el espacio conducido por Isabel Montero en Onda 92 Radio, la audiencia ha podido viajar en el tiempo y el espacio para conocer a uno de los grandes —y a menudo injustamente olvidados— referentes de la medicina y la cooperación internacional en España: el doctor Joaquín Sanz Gadea.
Un turolense en el corazón de África
Nacido en Teruel en 1930 en el seno de una familia modesta, Sanz Gadea vivió una infancia marcada por el exilio en Francia durante la Guerra Civil Española. Según ha explicado Montero, esta experiencia internacional temprana pudo ser la semilla de su inquietud por ayudar a los más desfavorecidos. Tras formarse en prestigiosas universidades como la Sorbona y la de Salamanca, su vida dio un giro definitivo en 1961, cuando fue seleccionado por la OMS para dirigir la operación médica en un Congo recién independizado y sumido en el caos.
Entre la medicina y el horror de la guerra
El programa ha desgranado los momentos más crudos de la estancia del doctor en Stanleyville (hoy Kisangani). Sanz Gadea no solo se enfrentó a la falta de medios, sino a la brutalidad de la rebelión de los «simbas», guerrilleros que utilizaban sustancias tóxicas para creerse invulnerables y cometían atrocidades contra la población civil.
A pesar de vivir en un escenario de «caos y feroces carnicerías», el cirujano español fundó su propia clínica, la Sainte Thérèse, y llegó a dirigir leproserías y orfanatos. «Su vocación encontró en esas tierras el lugar más adecuado», ha destacado el programa al leer fragmentos de sus memorias, tituladas significativamente Emena, médico del Congo.
El reconocimiento de un «Héroe Anónimo»
Aunque Sanz Gadea recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998 y estuvo nominado hasta en tres ocasiones al Premio Nobel de la Paz, el programa ha subrayado cómo su figura ha pasado a un segundo plano para el gran público.
Durante la tertulia, se ha puesto en valor no solo su labor, sino la de su esposa, Teresa, conocida allí como «Mamá Teresa», quien trabajó codo con codo con él como enfermera. El legado del doctor es mantenido hoy por sus cuatro hijos, nacidos en suelo congoleño, especialmente por Juan Bautista Sanz Gadea, quien lucha por dar visibilidad a la obra de su padre.
Cine y literatura para no olvidar
Isabel Montero ha cerrado el espacio recomendando el libro autobiográfico del doctor (actualmente difícil de encontrar fuera del mercado de segunda mano) y el clásico de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, para entender el contexto africano. Asimismo, los colaboradores del programa han lanzado un guante a la industria audiovisual: «La vida de Joaquín Sanz Gadea daría para un peliculón con un tirón impresionante».
*Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en el programa.

