El terrorista más descarado del mundo

26/04/2020

Se ha convertido en el enemigo público número uno, el mayor guerrillero del mundo, no ha habido ni habrá, terrorista más descarado e inusual, pero no hay que buscarlo, no, ya que tiene la desfachatez de no esconderse, ahí está por todas partes, pero no hay narices a acabar con él (de momento) y tiene en alerta al mundo entero… Hasta ahora, cuando un terrorista operaba en cualquier país del mundo, la prioridad, por supuesto, buscarle y acabar con él, era cosa del gobierno, actuar con Inteligencia, utilizar estrategias adecuadas con su justo armamento y finalmente la justicia acabaría rematando la jugada, se le ponía nombre al enemigo público y las fuerzas del Orden, utilizando todos los recursos a su alcance, buscaban incansablemente hasta dar con Él y entonces podía haber dos escenarios, que en la detección se provocara la muerte del sujeto y si no era así, que se llevase al mismo ante la justicia, en cualquier caso, habrían librado al mundo de un ataque terrorista, una guerra en potencia y habrían salvado muchas vidas…

Pero ¿qué pasa hoy con el mayor terrorista que amenaza al mundo? Pues el muy ladino, empezó un ataque discreto que poco a poco fue extendiendo país a país, traspasando fronteras sin que nadie se percatara al principio de su virulencia y viendo cómo asistíamos impasibles e ignorantes a su llegada y por supuesto, sin poner medios suficientes para detener su avance y así hemos llegado hasta hoy, que con mirada casi todavía perpleja vemos que se ha instalado ya por todo el mundo.

Parece que se instruyó muy bien en el arte de la guerra, diseñó y planificó minuciosamente todos los detalles antes de dar un solo paso, sabe con certeza que el mejor ataque es pillar al enemigo completamente por sorpresa y desprevenido… Y así alcanzó al mundo, sorprendido y desprevenido…

¿Su estrategia? Estar en todas partes, en un estornudo, en un beso, en un abrazo, en el suelo que pisamos, en el aire que respiramos, en cualquier superficie que tocamos, en la bolsa del supermercado…

¿Su público objetivo? Fácil, cualquier persona del mundo, cuantas más mejor.

¿Su pretensión o última intención? Esto sí que es un misterio, salvar el planeta, diezmar la población, favorecer los intereses económicos de vete tú a saber quién o peor aún facilitar las ínfulas de poder de algún iluminado…

Y ante un ataque tan inesperado, sólo quedó la opción de la reacción ¿Y qué reacción tienen los gobiernos? Pues respondiendo más bien a juego de niños que al de un buen estratega, la cosa más o menos queda así, prueba, ensayo, error… y sin saber muy bien cómo combatir con el enemigo.

De momento… no se puede hablar de ganar la guerra, sólo paliar algunas de las consecuencias de las batallas perdidas y digo paliar algunas consecuencias porque hay otras que, por desgracia ya no tienen remedio…

Uno de los factores que más sorprende de este singular terrorista es su omnipotente presencia, si será descarado el gachó que no se esconde, está por todas partes y no “pueden mandar a las Fuerzas del Orden a pelear con él, no tiene sentido que le disparen sería como “matar moscas a cañonazos” … y No, así no se puede… Ahora esto es diferente, más sutil, menos visible y el Ejército que en esta ocasión han mandado a filas, viste batas blancas o verdes, SANITARIOS le llaman… Héroes quizá sería más correcto llamarles, aunque ellos van a su “trabajo” cada día con las ganas y la vocación que les caracteriza, sólo piden, medios adecuados… Fíjate tú, qué fácil ¿verdad? Pues parece ser tremendamente complicado, ya que, después de más de dos meses, muchos de ellos todavía no lo tienen…

Pero… ¿qué clase de dirigente manda al frente de batalla a su tropa desprotegida? Sin uniforme, sin escudos y sin el armamento adecuado… Y que sean los soldados rasos o los civiles los que por su propia cuenta y riesgo tengan que aprovisionarse de atuendos, escudos y armas… Esto sí que es un despropósito total… ¿Será posible ganar alguna batalla así? Batallas perdidas tristemente ya llevamos unas cuantas… Pero y ¿la guerra? ¿seremos capaces?

Si, si, ¡seguro que sí!, pero de momento, la excusa perfecta para dar explicación a tan nefasta gestión es que esta situación es excepcional y no se ha vivido nunca nada similar y que se “desviven” para afrontar esto de la mejor forma posible… Pero por Dios, si cada ensayo es un error, ¿cuántas vidas más? ¿Cuánto tiempo más?

“Estar preparado para cualquier circunstancia es lo que garantiza una victoria segura” o “la hazaña suprema es derrotar al enemigo sin entrar siquiera en combate” … SUN TZU. Bien les valdría (nos valdría) que nuestros dirigentes/estrategas se instruyesen, aunque fuese solo un poquito acerca del arte de la guerra… “Otro gallo nos cantaría…”

Menos mal que en esta ocasión, no sólo es responsable el gobierno (hay ESPERANZA), precisamente por la naturaleza de este atacante, que no discrimina a nadie, ni por razones de sexo, raza, religión o condición social, pues, no nos queda otra que tomar conciencia de que en esta guerra todos somos iguales, también somos responsables, con mayor o menor grado de responsabilidad todos y cada uno de nosotros tenemos la nuestra, dicen “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar” y en esta ocasión en que la guerra no está allí en la “Conchinchina” que la tenemos aquí, en cada ciudad, en cada barrio, en cada esquina, pegadita a nuestro lado y que por eso mismo también podemos formar parte de la solución, podemos contribuir y colaborar en la lucha contra el terrorista, somos conscientes ahora más que nunca que está en nuestras manos demostrar la grandeza que como pueblo ostentamos, que entre todos lo vamos a conseguir y que vamos a izar bien alto las banderas de la Solidaridad, la Responsabilidad, la Generosidad, la Fuerza y la Valentía.

Quiero pensar… o no, mejor dicho, tengo la plena convicción de que la batalla final se acerca y entre todos venceremos, el terrorista será por fin aniquilado y finalmente podremos decir, ¡HEMOS GANADO! ha terminado la guerra. ¡LO HEMOS CONSEGUIDO!

Tras esta guerra muchos factores de nuestra vida habrán cambiado para siempre, quizá sea preferible así, quizá empecemos a ser más conscientes y respetuosos con todo y con todos, ahora, si la vida nos está ofreciendo esta tremenda lección, la pregunta es ¿seremos lo suficientemente inteligentes, tendremos la humildad necesaria para aprenderla? Y, sobre todo, ¿mantendremos la fortaleza apropiada para proseguir con estos cambios?

Ahí lo dejo…