De amarrarse al mástil a sobrevivir a la guerra: las memorias que una hija de marinero ha rescatado del olvido

Hoy, 25 de junio, con motivo del Día de la Gente del Mar, Pepi López Samper ha compartido en Onda 92 Radio la emocionante historia de sus raíces marineras. Aunque ha cumplido más de tres décadas totalmente integrada como vecina en Las Torres de Cotillas tras su llegada en agosto de 1992, sus recuerdos han permanecido profundamente ligados a Lo Pagán, en San Pedro del Pinatar, donde nació y se ha criado en un barrio humilde de pescadores.

El duro bautismo del mar y el trueque de la posguerra

Durante la conversación, la entrevistada ha recordado cómo su abuelo inició la tradición familiar. Ha explicado que su padre se subió por primera vez a una embarcación con apenas siete años, una época en la que los niños tenían que ser atados al barco porque ninguno de los marineros sabía nadar en aquellos tiempos.

La Guerra Civil Española también ha marcado profundamente el destino de su familia. Su padre y su tío fueron reclutados para combatir en el frente de Teruel siendo el primero de ellos menor de edad. Sin embargo, la trágica muerte del abuelo por una perforación de estómago propició que la abuela, a base de rogar y arreglar papeles, consiguiera traerlos de vuelta para que sostuvieran económicamente a una casa llena de mujeres desamparadas. Tras el conflicto, la familia salió adelante gracias al trueque, intercambiando pescado por productos básicos como harina o aceite. Ha detallado, además, que en los años del boom de los langostinos en el Mar Menor, se han tenido que tirar kilos de marisco a la basura por la absoluta falta de congeladores y la saturación del vecindario.

Travesías en Marruecos y el banco secreto de la casa

Con el paso de los años, los hermanos adquirieron un barco más grande para navegar en el «Mar Mayor». Con este navío realizaron largas campañas en Ibiza y en Larache (Marruecos) para pescar bonito. Estas travesías mantenían a los marineros incomunicados durante unos tres meses, siendo un simple telegrama la única señal de vida que recibía la familia en la península. Pepi ha narrado cómo los hombres tenían que dormir en la cubierta bajo el sol del verano conforme la bodega se iba llenando de capturas. Las mujeres y los niños esperaban pacientemente en el puerto cada final de junio, alrededor del día de San Pedro, para celebrar el regreso de sus seres queridos.

Entre las anécdotas más curiosas, la protagonista ha desvelado los siguientes detalles:

  • La bula de la Iglesia: Su abuela pagaba la bula en cuaresma para que sus hijos no pecaran al comer embutidos en el barco ante la escasez de alimentos frescos.
  • El Instituto Social de la Marina: La familia ha pertenecido a este Régimen Especial de la Seguridad Social y tenía que desplazarse hasta Cartagena para ser atendida por médicos especialistas.
  • El «banco» familiar: El dinero de las ganancias nunca ha estado en una sucursal, sino que ha permanecido oculto en el arcón donde se guardaban las redes de faenar.
  • La vestimenta cosida a mano: Las mujeres de la casa confeccionaban los conjuntos de «mil rayas» que lucían los marineros, incluyendo la ropa interior que utilizaban como pantalones cortos en verano.
  • El arte del remiendo: Los pescadores han arreglado tradicionalmente las redes sentados en el suelo, estirando la malla con el dedo gordo del pie descalzo para localizar los agujeros.

Un legado custodiado en una carpeta

La entrevistada ha recordado el lado amargo de la profesión. Su padre padeció un gravísimo accidente cuando el barco se cayó encima mientras lo varaban a hombro, rompiéndose varias vértebras. Años más tarde, el hombre falleció a causa de un cáncer terminal sin haber logrado cobrar su jubilación debido a la eterna burocracia de la época.

Finalmente, Pepi López ha confesado que ha empezado a plasmar todos estos valiosos recuerdos gracias a un taller de literatura impulsado por Isabel González y el ayuntamiento. Aunque ha admitido que le da pudor editar un libro con sus escritos, ha asegurado que mantiene los textos originales guardados en una carpeta para que sus hijos y sobrinos conozcan la enorme herencia cultural de los trabajadores del Mar Menor. Los locutores la han emplazado formalmente a regresar a la radio para continuar desgranando estas maravillosas crónicas del pasado.

Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en la entrevista.

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