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El estudio del programa Tiempos de esperanza, emitido en Onda 92 Radio, amaneció este lunes con una imagen cargada de simbolismo: una silla vacía. Sin embargo, tal y como subrayó su director y conductor, el capellán Joaquín Sánchez, el espacio no estuvo desierto, sino repleto de la huella dejada por el amplio abanico de invitados, colectivos y personas solidarias que han pasado por el plató para visibilizar el compromiso humano.
Esta emisión especial sirvió como balance y punto y seguido. Por motivos de ajuste en la parrilla de la emisora, Tiempos de esperanza estará fuera del aire durante un tiempo, aunque su equipo ha garantizado que regresarán “enseguida con nuevas ilusiones y renovada esperanza”.
Durante su intervención, Joaquín Sánchez ofreció un profundo mensaje de reflexión sobre la necesidad de cultivar la esperanza. “La esperanza es una semilla que hay que regar continuamente con concordia, sosiego y empatía”, afirmó, recordando las palabras de la filósofa Hannah Arendt: “Si muere la empatía, dejamos paso a la brutalidad y a la crueldad”.
Apoyándose en su experiencia diaria como capellán en la prisión de Sangonera, Sánchez hizo hincapié en la misión de transformar el daño en bondad y acompañar a las personas sin juzgarlas ni sentenciarlas. Frente a los conflictos armados globales —mencionando la crudeza de las situaciones en lugares como Sudán, Ucrania, Palestina o Mozambique— y la dolorosa pregunta de si la humanidad está muriendo, el presentador reivindicó que existen miles de personas que, desde la cotidianidad, actúan como “signos de esperanza”.
El momento central del programa estuvo marcado por la lectura del célebre poema No te rindas, atribuido a Mario Benedetti, a cargo de Lola, integrante del equipo técnico y de emisión junto a Mariano y José Antonio. La lectura puso voz a un llamado de resistencia apelando a “retomar el vuelo”, “correr los escombros” y no ceder ante la adversidad.
Tras la lectura poética, el programa remató con una consigna clara: «Se necesitan acciones que rompan muros, que abran mentes, que unan caminos y que dejen huella».
Sánchez recordó el paso de profesionales y representantes de sectores clave como la sanidad —mencionando el reciente testimonio de la presidenta del Colegio de Enfermería— o la educación, y apeló a la importancia de los pequeños gestos diarios impulsados por el Papa Francisco, como responder con una sonrisa o dar los buenos días.
El espacio concluyó con una invitación a la utopía y un firme compromiso de regreso: “Nos veremos pronto para seguir regando la esperanza con concordia, armonía y compasión. Es una utopía, pero seguimos creyendo en ella”.
Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en el programa.

