El Colegio Divino Maestro ha creado el proyecto ‘DIMA FÉNIX’ para unir la innovación escolar con la tradición del Raspajo ‘Alcacho’

En los últimos días de este curso escolar, las aulas han dado paso a actividades mucho más lúdicas. El Colegio Divino Maestro ha decidido despedir el año académico de una manera especial e inolvidable con la puesta en marcha de una iniciativa pionera: el proyecto DIMA FÉNIX. José Ángel Salinas, director del centro, y Samuel Castaño, coordinador de innovación, han detallado cómo ha surgido esta idea que ha revolucionado a la comunidad educativa.

El proyecto ha nacido con el firme propósito de involucrar directamente a los alumnos en su propio proceso de aprendizaje. Según han explicado los docentes, la iniciativa ha aunado tres pilares fundamentales: la tradición local del Raspajo de Las Torres de Cotillas, el homenaje a la importancia de la Huerta de Murcia y el impulso al ciclo formativo de agrojardinería que se imparte en el centro.

Un proceso democrático guiado por la Inteligencia Artificial

Los alumnos de cuarto de la ESO han asumido el peso principal en la elaboración del monumento, concebido como un símbolo de su propio «vuelo» y renacer al abandonar el colegio. El alumnado ha diseñado la obra originalmente sobre el papel y, posteriormente, ha utilizado herramientas de Inteligencia Artificial para dotar de volumen y vida a los bocetos. Finalmente, a través de un proceso democrático mediante la plataforma Classroom, los estudiantes han votado para elegir el diseño ganador: una gran alcachofa bautizada cariñosamente como ‘Alcacho’.

La construcción ha supuesto un verdadero reto multidisciplinar. Los estudiantes han aplicado de forma práctica conceptos de dibujo técnico, tecnología y proporciones para ensamblar una estructura que ha superado los 2,10 metros de altura. En consonancia con el respeto al medio ambiente, el equipo ha empleado exclusivamente materiales naturales y reciclados, tales como cartón y un adhesivo orgánico a base de engrudo tradicional (harina y agua), evitando cualquier tipo de componente químico. Aunque los alumnos de cuarto han liderado la construcción, todas las etapas educativas —desde Infantil hasta Secundaria— han participado activamente en las decoraciones y en la investigación de las tradiciones locales.

Una obra con utilidad práctica: «Los alumnos han visto la productividad y la utilidad de todo lo que han estudiado en asignaturas como Tecnología o Plástica, traduciéndolo en algo práctico», ha destacado el equipo directivo durante la entrevista.

Una quema simbólica para despedir el curso

El acto central del proyecto emulará la noche de San Juan y la festividad local del Raspajo (que habitualmente se celebra en agosto, fuera del periodo lectivo). Alrededor de esta festividad, los responsables del centro han organizado una velada muy emotiva para quemar «todo lo malo» y celebrar el inicio de las vacaciones.

A pesar de que el alumnado ha manifestado ciertos sentimientos encontrados y «mucha pena» por destruir una obra en la que han invertido tantas horas, la dirección ha confirmado que la quema es indispensable para cerrar el ciclo. Para que el recuerdo permanezca vivo, el centro ha reproducido la escultura en un pequeño trofeo que ha quedado custodiado en la vitrina del despacho de dirección.

La gran cita ha quedado fijada para el próximo lunes 22 de junio. La comunidad educativa ha invitado formalmente a todas las entidades políticas, culturales y escolares del municipio para que asistan a la «plantá» por la mañana y, posteriormente, al espectáculo nocturno que comenzará a partir de las 20:00 horas. El evento contará además con la implicación de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), que ha coordinado los bailes de fin de curso y el servicio de cantina para asegurar que la jornada se convierta en una fiesta inolvidable.

Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en la entrevista.


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