El espacio «Relatos en la onda», conducido por Isabel Montero junto a Mariano Guerrero y Lola Mateo, ha vuelto a abrir una ventana al pasado para hacer justicia histórica. En su última edición, el programa ha dejado a un lado los mitos del cine del wéstern norteamericano para descubrir a los oyentes una realidad oculta: el verdadero poder y liderazgo de las mujeres cherokee.
Una sociedad matrilineal avanzada a su tiempo
Frente a la narrativa clásica de Hollywood que presentaba a los nativos americanos bajo el estereotipo de «salvajes», Montero desveló que la nación cherokee contaba con una organización social y política infinitamente más avanzada que la de la Europa de los siglos XVII y XVIII.
Se trataba de una sociedad matrilineal, donde la línea materna definía la importancia familiar y comunitaria.
«Reconocía a las mujeres libertades y autoridad que el mundo civilizado de la época no les reconocía», ha explicado la colaboradora.
Las mujeres cherokee controlaban los bienes, cultivaban las tierras y decidían sobre la distribución de los recursos. Además, gozaban de una libertad personal impensable en Occidente: elegían a sus maridos y tenían derecho al divorcio exprés y sin remordimientos. Si el matrimonio no funcionaba —por ejemplo, en casos de maltrato—, bastaba con colocar las pertenencias del marido fuera de la vivienda para dar por terminada la unión.
Nancy Ward: De la batalla al consejo de paz
El programa ha destacado la figura histórica de Nancy Ward (cuyo nombre original hacía referencia a Rey Pescador). Ward se convirtió en una leyenda tras la batalla de Taliwa contra la tribu de los creek. Al ver morir a su primer esposo en combate, tomó el rifle, asumió el mando de los guerreros y los guio hacia una victoria que expandió el territorio cherokee.
Esta hazaña le valió el título de «mujer amada» (o mujer de guerra), lo que le otorgó un asiento junto a los jefes en el fuego ceremonial y la dirección del consejo de mujeres. Ward destacó además como una brillante oradora capaz de sentar las bases de la coexistencia pacífica con los colonos europeos.
El desprecio colono y el giro de Hollywood
La autonomía de estas mujeres escandalizó a los colonos occidentales. El cronista irlandés James Adair, en la década de 1740, llegó a bautizar despectivamente a este sistema como «el gobierno de las enaguas» en un intento de ridiculizarlo.
Durante la emisión se ha debatido cómo la historia oficial y el cine tradicional silenciaron este igualitarismo. No fue hasta el estreno de la oscarizada película Bailando con lobos (1990) —dirigida por Kevin Costner y basada en la novela de su amigo Michael Blake— cuando el gran público empezó a recibir una mirada más digna, humana y espiritual de las culturas nativas.
🎙️ Próxima cita: La playa a debate
Antes de cerrar el micrófono y entre bromas sobre «recoger el arco y las flechas», el equipo de «Relatos en la onda» adelantó los contenidos de la tertulia del próximo sábado. El programa abordará con humor y análisis la llegada del verano, las costumbres playeras y cómo se cuidan los hombres en la actualidad frente a la tradicional «operación bikini».
Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en el programa.

