Del sastre Sicurt al fiscal Gil Imón: las leyendas madrileñas que dieron nombre a lo «cursi» y a «gilipollas»

El popular espacio «El contador de historias», dirigido por Fernando Abad en Onda 92 Radio, ha vuelto a sorprender a sus oyentes con una entrega dedicada a la etimología popular y el origen insospechado de algunos de los insultos y calificativos más comunes de nuestro idioma.

En una charla distendida, Abad ha reflexionado sobre cómo la sociedad utiliza términos de forma despectiva sin conocer las historias, a menudo pintorescas y menos «graves» de lo que parecen, que les dieron vida.


De los «Idios» griegos al «Idiota» moderno

El recorrido comienza en la Antigua Grecia. Según explicó Abad, la sociedad griega estaba estrictamente organizada en grupos (políticos, deportistas, estudiosos). Sin embargo, existían individuos irreverentes que se negaban a pertenecer a cualquier grupo y no contribuían al crecimiento social.

  • A estos individuos se les llamaba «idios».
  • Con el tiempo, el término derivó en idiote y finalmente en idiota, manteniendo esa connotación de alguien que solo mira por su propio interés.

El curioso revés de las «Señoritas de Sicurt»

Uno de los momentos más sorprendentes del programa ha sido la explicación del término «cursi». Abad narró la historia de un sastre francés afincado en Madrid, el señor de Sicurt, quien obligaba a sus tres hijas a vestir sus diseños más extravagantes.

  • Al verlas pasar, la gente repetía con mofa: «Ahí van las señoritas de Sicurt, Sicurt, Sicurt…».
  • De la repetición acelerada de «Sicurt» nació la palabra cursi, un término que no existía previamente en el diccionario y que es, literalmente, el apellido dicho al revés.

Baltasar Gil y el origen de «Gilipollas»

Abad también ha puesto luz sobre uno de los insultos más castizos: gilipollas. El origen se remonta al siglo XVI, con Baltasar Gil Imón, un fiscal madrileño que solía acudir a todas las fiestas de sociedad acompañado de sus hijas, quienes no eran consideradas muy agraciadas.

  • En el Madrid de la época, a los jóvenes se les llamaba «pollos» y a las jóvenes «pollas».
  • La gente, al ver llegar al fiscal con su familia, decía con ironía: «Ahí viene Gil y sus pollas».
  • La unión de su apellido y el apelativo de sus hijas acabó cristalizando en el insulto que conocemos hoy.

Breves: El «derecho» inglés y el caballo de Espartero

El colaborador no se ha limitado al castellano, explicando que el término inglés «fuck» tiene su origen en las siglas de los carteles medievales que autorizaban la reproducción bajo control real: «Fornication Under Consentment of the King».

Finalmente, ha recordado la famosa frase sobre la valentía y el caballo de Espartero. La expresión nace de la estatua en el Retiro de Madrid, donde el escultor, para resaltar la bravura del general Baldomero Espartero, dotó al caballo de unos atributos físicos de tamaño desproporcionado.

Próximas citas de «El Contador de Historias»

Además de su faceta como divulgador, Fernando Abad continúa con su intensa actividad deportiva y artística. Entre sus próximos compromisos destacan:

  • 23 de enero: Actuación en Valencia con su espectáculo de historias.
  • Febrero: Viaje a Madrid para nuevas sesiones y participación en el Campeonato de España de Natación en Castellón.
  • Abril: Campeonato de España de Aguas Abiertas en Ibiza.

*Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en el programa.

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