Misterios Desvelados: La Reencarnación IV

01/03/2015

Siguiendo el curso de nuestro viaje y el hilo conductor del anterior artículo, vemos que también están los que se aferran como el crustáceo a la roca de sus convicciones, cerrándose en banda y no queriendo escuchar nada que sea diferente a ellas. Unos por miedo y otros por escepticismo, ni siquiera se molestan por ver lo que pueda haber de verdad, en esos nuevos y desconocidos conceptos para ellos.

Si abordamos el tema de la Reencarnación desde una postura puramente científica, sería necesario analizar los miles de casos médicos archivados y que apuntan inequívocamente hacia ella como la mejor explicación. Estaríamos hablando de personas que, por alguna razón (como un estado de shock o traumático) han comenzado a recordar su vida anterior con tal precisión que sus datos han podido ser constatados sin error alguno. También los casos de niños prodigio, y los de ciertas personas, cuyas fobias manifestadas, también apuntan en la misma dirección. No olvidemos las experiencias cercanas a la muerte, donde se descubre que la vida no cesa en ningún momento, descubriendo incluso que no es la única vida que hemos vivido. Sin olvidar la terapia de regresión, donde el afectado encuentra retazos de vidas anteriores, punto de partida del problema que le agobia en la presente.

Antonio72Hasta ahora cuanto he comentado sobre el tema que nos ocupa, no es sino una pequeña pincelada de lo que iremos desmenuzando, paso a paso, sobre la maravillosa Ley de la Reencarnación. Verdaderamente, el día en que el ser humano sea consciente de la grandeza de su destino, sabrá desprenderse mejor de todo aquello que le empequeñece y rebaja. Sabrá gobernar y gobernarse según las leyes que rigen su propia vida, vivir en armonía, dentro de una sociedad que también adelantará en el tiempo sus leyes y la forma adecuada de proceder en su cumplimiento.

Cuando el hombre quiere ignorar su destino y vive en medio de la mentira y del error, maldice a veces a su propia vida, por ignorar que ésta, es una más de las muchas oportunidades que Dios, en su amor infinito, le ofrece a través de la Reencarnación para el progreso de su espíritu, ya que es el único que continuará viviendo en el tiempo y en el espacio por toda una eternidad.

Unido al sentimiento religioso, expresado desde los albores de la humanidad, se encuentra también la creencia en la Reencarnación y que la vida no termina con la muerte física. En las religiones más antiguas aparece explícito en la simbólica retórica del mito y la fábula. Claramente definido y delimitado en la tradición hinduista, una de las más antiguas, ha llegado a nuestros días y con más fuerza que nunca procedente del pensamiento de los pueblos de oriente.

Revitalizada tras su difusión a primeros de siglo en la cultura occidental, es bueno revisar, aunque sea brevemente, sus orígenes y postulados; sobre todo, por todos aquellos seres humanos que desconocen la Reencarnación, aún persisten desgraciadamente en la idea, de que la única existencia que hay es la que tienen en la presente vida, ya que para ellos todo acaba con la muerte y después, más allá de la tumba, no hay absolutamente nada.

Unos por ignorancia, y otros, no menos ignorantes, por más inteligentes y avanzados en el conocimiento que nuestro mundo les ofrece, siguen apegados a conceptos erróneos que nos llegan desde la antigüedad y, fueron sostenidos por pensadores ateos y agnósticos que creían que cuerpo y alma eran una misma cosa y, por lo tanto, el alma no existía fuera del cuerpo, desapareciendo ésta tras la muerte del mismo. De ahí el lema: “Vive cómodamente y disfruta, obtén todo lo que necesites y desees, pues cuando desaparezca tu cuerpo, nadie habrá que de razón dé tus actos”.

Os mando un sincero abrazo desde el corazón, hasta la próxima entrega.

                                               Antonio Hernández