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El programa Tiempos de Esperanza, dirigido por Joaquín Sánchez en Onda 92, ha puesto el foco esta semana en una iniciativa que transforma el clima escolar desde la raíz: el proyecto «Educando en Justicia». En una entrevista cercana y reveladora, la profesora de Servicios a la Comunidad, Carmen Pérez Rufí, junto a los alumnos de 4º de la ESO, Gabriel Sánchez Fernández y María Pérez Martínez, compartieron cómo la figura de los «Jueces de Paz» está cambiando la forma en que los jóvenes resuelven sus diferencias.
Aunque para muchos es un descubrimiento reciente, Carmen Pérez Rufí recordó que este proyecto suma ya dos décadas de trayectoria en la Región de Murcia. Con más de 190 centros activos, la región se posiciona como un referente nacional en justicia escolar. «No buscamos imponer soluciones, sino generar una cultura de mediación donde el diálogo, el escucharse y el entenderse sean fundamentales», ha explicado la docente.
Gabriel y María, alumnos que pronto recibirán su acreditación oficial tras un año de formación, han explicado que su labor no consiste en dictar sentencias, sino en actuar como puentes. Ambos destacaron que los conflictos más comunes suelen darse entre amigos por malentendidos o problemas de comunicación en redes sociales.
«Lo que hacemos es intermediar para que entre ellos busquen una solución buena para ambas partes», ha señalado Gabriel, quien además ha confesado que su interés por el Derecho le impulsó a participar como voluntario.
Por su parte, María ha subrayado la importancia de la mediación entre iguales: «Somos estudiantes y estamos para ayudar. Al ser compañeros, no imponemos miedo ni autoridad, lo que facilita que los implicados se abran más».
Uno de los momentos más inspiradores de la entrevista ha sido la explicación de la «técnica de la botella», utilizada por los alumnos para concienciar a sus compañeros sobre el peso emocional de los conflictos no resueltos. Según los jóvenes mediadores, el proceso incluye fases de premediación y reuniones conjuntas donde se busca la reparación del daño y el perdón.
La profesora Pérez Rufí ha insistido en que el conflicto es «neutral» y puede ser una «oportunidad de mejora y crecimiento personal». El éxito del programa es tal que ya planean implementar nuevas herramientas, como un buzón de mediación, para que sean los propios alumnos quienes soliciten ayuda antes de que los problemas se agraven.
El próximo 27 de mayo, Gabriel, María y otros diez compañeros del centro serán acreditados oficialmente como Jueces de Paz en un acto que contará con autoridades judiciales y de la Consejería. Una prueba fehaciente de que, frente al estigma de la apatía juvenil, existe una generación comprometida con la convivencia pacífica y el bienestar de su comunidad escolar.
*Este artículo ha sido generado con la asistencia de una herramienta de Inteligencia Artificial utilizando la información proporcionada en el programa.

