El abanico: el lenguaje invisible que desafió a las normas sociales
En la edición de hoy de Relatos en la onda, nuestra colaboradora Isabel Montero nos ha sumergido en un viaje histórico a través de un objeto cotidiano en Murcia, pero cargado de misterio: el abanico. Lo que hoy consideramos un simple alivio para el calor, fue durante siglos una compleja herramienta de comunicación y estatus.
De Oriente a la Península
Aunque existen registros de su uso en el antiguo Egipto y Roma, Isabel explicó que la verdadera difusión llegó a través de China. Fue Portugal quien, gracias a sus colonias, introdujo este objeto en Europa. Curiosamente, los primeros modelos eran rígidos (como el Sensú japonés o el conocido pai pai), y no fue hasta observar el vuelo de los murciélagos cuando se desarrolló el diseño plegable que conocemos hoy.
Campiología: El «código morse» de las mujeres
El momento más fascinante del programa llegó al hablar de la campiología, la ciencia que estudia el lenguaje del abanico. En épocas donde la libertad de expresión de las mujeres estaba severamente restringida, el abanico permitía enviar mensajes precisos a los pretendientes sin pronunciar una sola palabra:
- Te amo con intensidad: Abanicarse de forma rápida.
- Soy una mujer casada: Abanicarse de forma lenta y pausada.
- Cuidado, estoy comprometida: Abrir y cerrar el abanico rápidamente.
- Te pertenezco: Dejar caer el abanico al suelo.
- Eres feo (no me gustas): Cubrirse del sol con él.
- Sígueme cuando me vaya: Cubrirse la cara con el abanico abierto.
Una tradición que sobrevive
El programa también ha destacado cómo esta necesidad de comunicarse mediante códigos sigue viva hoy día. Como dato curioso, se ha mencionado que la Reina Letizia y su equipo de seguridad utilizan gestos con el bolso para comunicarse discretamente en actos públicos.
Para cerrar con broche de oro, Isabel ha compartido una emotiva historia personal sobre un abanico en el que su abuelo, un soldado francés, escribió una carta de amor a su abuela durante la Primera Guerra Mundial.
Recomendación literaria de la semana: No olviden buscar «El abanico de Lady Windermere», la célebre obra de teatro de Oscar Wilde donde este objeto es el eje central de una trama de intriga y sociedad.

