Mª Dolores Mateo

Mª Dolores Mateo

Diplomada en Relaciones Laborales.

Master en Planificación, Desarrollo Local y Empleo y Coach.

Cuando uno desarrolla una labor a nivel profesional, a final de mes, espera, como es lógico y además no puede ser de otra forma, una recompensa económica por el trabajo realizado, el sueldo, el salario… que debe ser adecuado, mayor o menor en función del puesto de trabajo de que se trate o de las funciones que se desarrollen en el mismo, tiene que ser equitativo a otros puestos de similares características y puede complacer más o menos si se consiguen cubrir las expectativas y/o necesidades económicas que uno tenga…

Tradicionalmente hemos ambicionado un trabajo muy bien remunerado, pensando que cuanta más remuneración, más éxito, ya que el dinero nos facilita tener aquello que deseamos,  un buen coche, una buena casa, unas buenas vacaciones y ya uno puede sentirse mucho más afortunado si además puede comprarse “los caprichos que quiera” y/o acceder a una segunda vivienda sea donde fuere… campo, montaña, huerta o playa… para poder “cambiar de aires” cuando la rutina nos envuelva… ¡TODO ESTO ESTÁ GENIAL!!

Si al llegar a casa después de un duro día de trabajo uno se siente cansado y, además, motivado, pleno, satisfecho y feliz, ¡ESTUPENDO!!

Si al llegar a casa después de un duro día de trabajo uno se siente cansado y además estresado, insatisfecho, enfadado, sintiendo, pensando que “ojalá pase algo…” En este punto, puede ser que el trabajo que desarrollamos no nos gusta en absoluto, o… podemos empezar a pensar que nos falta ese “SALARIO EMOCIONAL”

Y es que en la actualidad queremos más… Si además de los mencionados bienes materiales, el trabajo no nos aporta ese otro bien necesario, llamado “salario emocional” que es más sutil, etéreo, por supuesto menos reconocido, pero que, sin embargo, al final tiene una importancia vital ya que es lo que nos hace palpitar, vibrar, sentirnos más orgullosos de nosotros mismos, en definitiva, satisfechos y además que hay equilibrio en nuestra vida, si no lo percibimos así, vamos a tener la constante sensación de que “algo nos falta” … Una infinita sensación de vacío que intentaremos suplir de una u otra forma…

Pero concretamente ¿a qué llamamos SALARIO EMOCIONAL?

Es un concepto asociado a retribuciones cuya peculiaridad es su carácter no económico, a continuación, señalamos algunos de los aspectos más importantes; La conciliación familiar, un horario flexible, que haya posibilidad de desarrollo profesional, buen clima laboral, beneficios sociales, desarrollo de habilidades que te hacen vibrar, capacitación, formación…  Y, por último, algo muy sencillo de hacer, pero a la vez, quizá en demasiadas ocasiones, difícil de encontrar, como es el reconocimiento al trabajo bien hecho y en este punto no me refiero a un reconocimiento monetario sino simplemente a las palabras o a los gestos. A todas las personas, nos gusta que nos digan las cosas que hemos hecho bien, palabras tan sencillas como “bien hecho”, “buen trabajo”, “gracias”, “enhorabuena” o “felicidades”, son parte de ese salario emocional que compensa y satisface en ocasiones mucho más que cualquier retribución económica.

No seré yo quien diga que si uno no está satisfecho con su trabajo, que lo deje… ni mucho menos, sin embargo, no me cansaré de repetir la importancia que tiene perseguir y  perseverar para llegar a conseguir, llamémosle “sueños, metas, objetivos”, cada quien que lo califique como quiera… Sea lo que fuere que nos llene de satisfacción, de plenitud, que de verdad sintamos que estamos en el camino, en “nuestro camino”, en el sitio en el que queremos estar y que estamos desarrollando la “MISIÓN” de nuestra vida..

Una última reflexión; La vida puede ser fácil o tremendamente complicada…  Hay una pregunta sencilla que podemos o … Voy a ir un poquito más allá… Hay una pregunta sencilla que debemos formularnos de cuando en cuando… ¿ERES FELIZ? Si la respuesta es “SI”, ¡GENIAL, SIGUE ASÍ! Si la respuesta es “NO”,pues… CAMBIA ALGO…  

Así de simple… o así de complicado…

Pues sí, he decidido jubilar mis miedos, pero no todos, sólo aquellos que me limitan.
El miedo es libre, por lo tanto, cada uno se coge todo el que quiere, diría que también es gratis, pero no sería correcto, ya que mucha gente paga para que le metan miedo en el cuerpo, ¿contradicción? No, no es una contradicción, véase cómo se llenan las salas de los cines para ver películas de terror o atracciones de feria que te dejan al borde del colapso… me explico.
El miedo es una emoción básica que está presente en todos los seres humanos y cumple una función específica; la supervivencia.
Si no tuviésemos ningún tipo de miedo, viviríamos de forma temeraria y pondríamos en peligro nuestra vida constantemente…
Entonces el miedo ¿es positivo o negativo? Para mí, tiene dos vertientes; Una negativa o más bien limitadora y otra positiva o potenciadora, ¿diferencias?
Como hemos dicho, el miedo es una emoción básica y nos hace reaccionar en función de nuestros patrones mentales, es decir, de nuestros pensamientos y creencias, en sí mismo es positivo, puesto que nos ayuda a alejarnos de sucesos o situaciones para los que, probablemente, todavía no estamos preparados.
Es limitante cuando tenemos miedos “infundados”, irracionales, aunque a veces ni siquiera seamos conscientes de ello, ¿Cómo podemos identificarlos entonces? Pues, el problema está presente cuando impiden que lleguemos a realizar tareas, objetivos y/o sueños que queriendo hacerlos, los dejamos en el olvido antes incluso de probar para ver si es posible llegar a conseguirlos, son momentos en los que “surgen” multitud de “excusas VS razones” por las cuales no realizamos aquello que en principio deseábamos, pues atención porque, puede ser que detrás de esa dejadez, haya una verdadera razón (emoción) oculta y que, a veces, ni siquiera nos atrevemos a confesarnos a nosotros mismos… el miedo.
La buena noticia es que una adecuada gestión del miedo nos permite estar alerta, nos genera la adrenalina suficiente como para que nos atrevamos a realizar aquello que queremos.
Es natural sentir miedo, todos lo hemos sentido, lo sentimos y sentiremos en repetidas ocasiones y en diversas facetas a lo largo de nuestra vida, lo bueno, lo importante es realizar lo que nos propongamos, a pesar del miedo que podamos sentir y es magnífico vivir nuestra vida en función de nuestros sueños, que no de nuestros miedos.
La satisfacción personal que sentimos y la sensación de orgullo por nosotros mismos después de haber conseguido lo que queríamos a pesar del miedo, no es comparable a ninguna otra cosa.
Si, si, todo esto está muy bien, pero… ¿Qué podemos hacer para vencer el miedo?
- El primer paso es reconocerlo, hacerlo consciente y buscar en nuestro interior, para comprender cuales son las causas o los factores que lo desencadenan.
- En segundo lugar, cuestionar “el poder”, si, el poder que tiene ese miedo sobre nosotros y cómo afecta a nuestro comportamiento e incluso a nuestra fisiología. Después hacer un ejercicio de reflexión acerca del riesgo real y cuestionarnos… si pasa lo peor… ¿Qué es lo peor que puede pasar?
- En tercer lugar, afrontarlo, sin duda, mirarlo de frente, la mejor forma de gestionar los miedos es afrontándolos y entonces pasa algo muy curioso y es que de repente el miedo se va haciendo más pequeño o… puede que, simplemente desaparezca.
Y ahora te pregunto; Si no tuvieras miedo, ¿qué harías?
Desde aquí te invito a jubilar tus miedos, pero no todos, sólo aquellos que te limitan.

Medio siglo… o 50 años, cuando uno entra en esta decena pueden sucederse sentimientos encontrados, es un punto de inflexión en el que puedes encontrar opiniones muy diversas de la gente, según cada cual como vea el vaso “si medio lleno o medio vacío”, por ejemplo;
• Si estás en la mejor edad, ahora es cuando empieza lo bueno y todavía puedes hacer lo que te propongas…
• Si ya eres demasiado mayor para hacer esto o aquello, “se te ha pasado el arroz”, lo tenías que haber hecho antes, ahora ya… Es tarde…
• Según la edad que tengan tus hijos, si los tienes, claro… Pueden pensar que eres muy joven o, por el contrario, pueden pensar que eres “un viejo/a”.
• Si te mueres, “qué joven”.
• Si estás en desempleo y buscando trabajo… “eres demasiado mayor”.
• Nada, un año más…
Vaya lío, al final, ¿en qué quedamos? a los 50 años uno que es, ¿joven o mayor? Pues depende… y ¿de qué depende?
Pues depende de cómo tu te encuentres, de lo que tú pienses de ti, de cómo sean tus sentimientos acerca de ti… De las decisiones que decidas decidir y valga la redundancia.
Está claro que a los 50 uno ha vivido y pasado por muchas experiencias en su vida, buenas, malas y regulares, unas por decisión propia otras sobrevenidas sin esperarlas, si crees que la vida te ha tratado mal o que has tenido que vivir situaciones que no deseabas o lo has pasado mal en determinados momentos, bienvenido/a al club.
Si crees que la vida te ha tratado bien, a pesar de ciertas circunstancias, si has podido ver el lado positivo de las cosas, si piensas que todo pasa por algo y que el fondo, es por un bien superior… aunque en ciertos momentos no alcances a verlo, si crees que “no conseguir tu propósito, a veces, puede ser un golpe maravilloso de suerte”, bienvenido/a al club.
Pues sí, al final, todo está en ti, en tus pensamientos y sentimientos, en tu actitud, en cómo afrontas tu día a día, los aprendizajes y sabiduría adquiridos con los años, esos ya no te los quita nadie, son tuyos, APROVECHALOS.
Si haces un balance de tu vida y estás satisfecho/a con lo que has conseguido hasta ahora, ENHORABUENA.
Si por el contrario te das cuenta que todavía te quedan muchos objetivos y/o retos que conseguir, ADELANTE!!!
Te recuerdo una parte de un poema de Ramón de Campoamor que dice: «En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color, del cristal con que se mira»
Siempre está la opción de ver todas las situaciones desde diferentes perspectivas, recuerda, si tienes 50 años, o 60 o 30, da igual la edad que tengas, ¡disfruta!!, disfruta de la vida, disfruta de tu trabajo, disfruta de tu tiempo libre, disfruta de tu familia, disfruta de tus amigos, la vida es corta y caprichosa, DISFRUTALA.

 “Alguien se acordará de nosotras en el futuro”

(Safo, primera poetisa occidental conocida.

 Grecia, 650-680 a.C.)

MI MADRE

Quiso nacer con la llegada del nuevo año, 1 de enero de 1939, de nombre “Paquita”, igual que su abuela materna, como correspondía, llegaba a este mundo a acompañar a su madre, Dolores y a su hermana, Agustina, conformando un hogar familiar poco frecuente para la época, la madre y las dos hijas, su padre Onofre se fue a luchar al frente, por decisión ajena, casi al final de la guerra civil, no tuvo la oportunidad de conocerla, no tuvo la oportunidad de conocerle, del padre nada más se sabría, sólo que lo habían visto caer en la batalla del….. nunca más se supo, ni siquiera en qué lugar físico, descansa eternamente…

Nació y creció en contacto directo con la naturaleza, rodeada de flores, los geranios daban la bienvenida a su humilde casa que se hallaba emplazada en medio de la huerta, niña sumisa, tímida y a la vez intrépida, desarrolló multitud de habilidades manuales, su educación pasaba por aprender todo lo que una “mujer de su casa” debía saber, tal como se estilaba en la época, aprendió a limpiar, lavar, planchar,  cocinar,  remendar, hilvanar, coser, bordar a mano y a máquina, se bordó su propio ajuar, hacía bolillos subida en la rama de una higuera, el molde y el ganchillo no tenían secretos para ella. Tuvo la oportunidad de poder ir a la escuela, allí mismo, en el corazón de la huerta, en “La Loma” donde sólo había una clase, con niños de todas las edades, entonces no había libros de texto, el material escolar era precario o inexistente, ni siquiera los famosos “Cuadernos Rubio” habían hecho aún su aparición, tardarían todavía una década en conocerse, los primeros ejemplares salieron al mercado en 1956…

Fue creciendo muy delgada, “flacucha” que se decía antaño, unos familiares suyos que vivían en Madrid, gente de posibles y que no tenían descendencia quisieron llevársela con ellos, no se sabía muy bien si para hacer las veces de “hija” o de “criada”, más su madre, pobre, económicamente hablando, pero rica en dignidad y amor, a pesar de la escasez y de las dificultades para salir adelante, no consintió separarse de Ella procurando cubrir todas las necesidades.

 Ya en la adolescencia, apenas tuvo la edad, empezó a trabajar en las fábricas de conservas, un año, a principios de verano, cuando los albaricoques maduraban y faltando poco para su recolección, se acercó hasta allí un muchacho, recién licenciado del servicio militar, corredor de frutas, a comprar la cosecha para la fábrica de conservas, respondía al nombre de Paco “Rufino”, así se conocieron, en la huerta con los albaricoqueros de testigo y el sol calentando no sólo el ambiente sino también un par de corazones cuyos latidos comenzaron a latir distinto y empezaron un noviazgo que concluiría años después frente   al altar, con la llegada de la primavera, la tarde del sábado 21 de Marzo de 1964 …

 Vestida de blanco y con el corazón repleto de ilusión, montó en el taxi del “Chicharras” único coche que entonces había en el pueblo, llegó a la iglesia, donde la esperaban amigos y familiares, más no la acompañó su madre, mujer chapada a la antigua, siempre vestida de luto y con el delantal puesto, decidió  esperar en  casa que volvieran los recién casados y allí mismo en el comedor de la casa, se hizo una pequeña celebración con una treintena de personas, entre amigos y familia, “el combite” consistió en unos chatos de vino, unas cervezas y algunos frutos secos, quicos y patatas fritas...

Fueron muy afortunados de poder tener casa propia emplazada en el pueblo y la noche de bodas allí  la pasaron, muy felices y dichosos,  aunque la despensa estuviese vacía… poco  a poco, se fue convirtiendo en un hogar, el jardín se fue llenando de macetas en las que flores de todos los tamaños y colores crecían por doquier, los hijos no tardaron en llegar, sin apenas pretenderlo, conformó una familia numerosa, la mayor nació en el hospital, fue una bonita niña a la que le pusieron el nombre de la abuela paterna, como correspondía, Ana María, nació sana, de naturaleza fuerte, jamás se enfermó, no así los que vendrían después, el segundo, “El Nene” nació en casa como era lo habitual en la época, cogió una pulmonía a los dos meses, que por poco le cuesta la vida.. de la que se recuperó en varios meses y a los trece meses del segundo llegó la tercera, YO, con frágil salud, siempre vomitando, cogí tal flojedad, que con tres años ya llevaba gafas, las visitas al oftalmólogo en Murcia eran frecuentes, siempre íbamos y volvíamos en el autobús, como me echaban gotas para dilatarme la pupila, cuando salía de la consulta, pasaba varias horas sin ver prácticamente nada, pero recuerdo perfectamente que los continuos viajes a Murcia, eran deseados por todos los hermanos, ya que a la vuelta siempre veníamos cargadas con unos panecillos de Viena que hacían en una confitería cercana a la estación de autobuses, lo del médico era lo de menos, lo más importante era que podíamos comer esos panecillos dulces que estaban buenísimos, todavía puedo recordar su dulce olor y saborear su suave textura.

Para ir conmigo al médico, mi madre tenía que dejar a mis hermanos… que fueron viniendo espaciados en el tiempo, mi hermano Paco, tres años y mi Nati siete años después de mí, cuando ya no esperábamos que aumentase más la familia y con una diferencia de edad de 18 años con mi hermana mayor…, con 45 años que ya tenía mi madre y creída en que estaba entrando en el proceso de la menopausia, ésta se convirtió en una preciosa niña, mi hermana Alicia.

Debido  a su trabajo, mi padre pasaba largas temporadas fuera de casa, procurando el sustento para sacar adelante a la familia y mi madre se ocupaba de todo lo referente a la casa y los hijos, pendiente siempre de todos y cada uno de nosotros, polifacética como pocas, no paraba ni un segundo, limpiaba, planchaba, cocinaba, toda una “manitas” para los pequeños arreglos de la casa, las plantas fueron su gran pasión las regaba, abonaba y cuidaba con amor, tenía un exuberante jardín con multitud, variedad y diversidad de flores, aunque siempre había hueco para alguna más, un precioso jardín que era envidia de todos cuantos lo veían,   en “sus ratos libres”, se dedicaba a cosernos ropa, tejernos jerséis… Siempre recordaré las siestas del verano, comiendo cerezas, bordando a punto de cruz, vainica o cualquier otro… un trapo para el botijo, una bolsa para el pan, un trapo para la plancha, una mantelería, todo eso con el sonido de fondo de una radionovela, “Lucecita” que siempre fue mi preferida y después “Elena Francis” con sus consejos…  ni un ruido se oía mientras la escuchábamos atentamente todas las tardes.

La vida fue pasando, nos hicimos mayores, nos casamos y empezamos a aumentar la familia con una nueva generación, los nietos y mi madre siempre estuvo allí, para ayudar, para dar, para cuidar…Mientras pudo… La vida en su “¿inmensa sabiduría?” probablemente quiso devolverle una pequeña o gran porción, según se mire, de todos los cuidados que ella tan pacientemente ofreció a lo largo de toda su vida a todos los que la necesitaron… Estoy segura que hoy desde donde quiera que esté… sigue velando y cuidando de todos y cada uno de nosotros.

Mi madre era como una hormiguita trabajando sin descanso, sin prisa, pero sin pausa, su carácter se forjó tranquilo y paciente, de hecho, la palabra paciencia, se hizo virtud, personalizándose en Ella, jamás la escuché quejarse o enfadarse, ni una sola queja, nunca una crítica a nadie, sumisa con su marido, totalmente entregada a él y a nosotros incondicionalmente. Todo un ejemplo de trabajo, de humildad, su BONDAD es el legado que quiso dejarnos y perdura por siempre jamás en la mente de todas las personas que tuvimos la grandísima suerte de conocerla.

A ti mamá, Gracias por todo lo que me has dado.

Gracias por traerme al mundo, alimentarme, cuidarme y hacer de mí una persona de bien.

Gracias por tu bondad.

Gracias por lo que me enseñaste.

 Gracias por tu ejemplo, por tu humildad, paciencia, serenidad, constancia, perseverancia.

Gracias por ser, gracias por estar.

Gracias por hacerme comprender que el amor verdadero es ese que se entrega, de forma incondicional, sin esperar nada a cambio.

GRACIAS

TE QUIERO

Uno de los deportes nacionales más habituales para las personas cuando nos sentamos a charlar con los amigos es “hablar por los codos” y “darle a la sin hueso” es como “coser y cantar” y a veces incluso nos divertimos cuando “Ponemos a caer de un burro” a alguien, otras veces las conversaciones se tornan controvertidas  y aunque alguno no tenga razón “no cae del burro” y sigue y sigue… “dale Perico al torno”, aunque “la sangre no llega al río” y todo queda después en “agua de borrajas”, pero claro, “si Mahoma no va a la montaña…”, “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Se me va el santo al cielo” pensando en estas y otras tantas expresiones que utilizamos habitualmente y nos quedamos “tan panchos”, sin embargo, están recogidas en… ¿ninguna parte???... Bueno sí, algún que otro blog hay en el que puedes encontrar las explicaciones… “vaya tela marinera”.

 No obstante, las tenemos tan integradas en nuestra comunicación, son tan habituales para nosotros, que apenas somos conscientes que no todo el mundo las entiende, hay quien viene de fuera y cuando nos oye utilizar este tipo de expresiones, les parece que estuviésemos hablando en otro idioma, ya que en ningún curso de español o diccionario las han escuchado o visto, y les puede “sonar a chino”, no se enteran, de hecho, empezamos a hablar y se quedan con “los ojos a cuadros” y claro “cada dos por tres” hay que explicar cada una de ellas si queremos que nuestro interlocutor entienda nuestro mensaje, sería “pasarse tres pueblos” no dar la correspondiente explicación, ahora, cuando te has hecho entender, te quedas “más ancho que largo”, sin embargo, en la mayoría de las ocasiones estas expresiones son sarcásticas por lo que  “la ocasión la pintan calva” si lo que te apetece es un buen rato de risas y aunque puedan “caer chuzos de punta”, las carcajadas iniciales están aseguradas.

 Aunque a veces, para no “meterse en camisa de once varas” y no te “monten un pollo” tengas que, “hacer la pelota” y puedas “salvarte por los pelos” si además de un vermut o cerveza “a palo seco”, les invitas a una buena comilona en la que puedan “Ponerse las botas” hasta que no les coja “ni una punta de alfiler” y ya decidan ellos mismos “cerrar la intención”

 “Otro gallo cantaría”, si cuando estudian castellano les explicasen todas estas expresiones típicas españolas, es una invitación abierta a los profesores de español, para que se “Pongan las pilas” y aunque estén allá en “el quinto pino” se las cuenten a sus alumnos y cuando éstos vengan a España no les “tomen el pelo” o pueda parecer que “les falta un hervor” de otro modo, “no hay tu tía”.

En fin, no voy a buscarle más las “cinco patas al gato”, que puede acabar pareciendo que “cada vez que hablo sube el pan” termino ya…

“Y con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho”.

 “San se acabó”.

Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo, es mejor dejar pasar y no avivar a la bestia…Total es cosa de niños, tampoco hay que darle mayor importancia, mejor que lo solucionen entre ellos, porque claro, si les reñimos a los que se meten con ella, le van a coger más manía todavía… mucho mejor no hacer nada… Que no les haga caso que tampoco será para tanto… Esa fue la respuesta de una profesora, de cuyo nombre no quiero acordarme… a la madre que fue a decirle que había un grupo de chic@s metiéndose con su hija en el colegio. Aquel capítulo perduró en el tiempo, con el consiguiente sufrimiento de la menor, hasta que finalizó el curso y con él aquella etapa escolar, afortunadamente sin consecuencias letales.

De esto hace ya unos cuantos años, porque este tipo de situaciones se han dado desde que el mundo es mundo…entonces simplemente era “meterse con… en el cole”. Ahora se llama bullyng, no todos los casos son iguales, no todos los acosos pueden llegar a ser infernales, como en todo, hay grados, escalas, en cualquier caso lo que sí es seguro es que hay una persona en situación de poder, abusando de ese poder, descargando su agresividad sobre otra persona en clara situación de desventaja, de indefensión, como este tipo de situaciones se han repetido en demasiadas ocasiones, la administración ha establecido una serie de protocolos con la sana intención de solventar de la forma más airosa posible este tipo de situaciones… probablemente sí que se solucionen muchos casos, de los que no tenemos constancia. Desafortunadamente en algunas ocasiones esto no funciona, el universo confabula y aunque se apliquen todos los protocolos correspondientes, todo falla y el menor acosado no ve más salida que acabar el mismo con su vida.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Quién, cómo y en qué condiciones se estableció el protocolo? ¿Realmente protege a la víctima? ¿Todos los docentes están preparados y conocen los protocolos? ¿Realmente es efectivo ese protocolo? ¿Si es efectivo, cómo es que no ha funcionado?

Estas y otras mil preguntas más surgen ante el catastrófico suceso, no sé si habrá un mayor drama, pero lo cierto es que es absolutamente devastador “perder” un hijo, sean las que sean las circunstancias que han motivado el fatal desenlace, la pérdida, la impotencia, la angustia y la desesperación llegan para instalarse de forma permanente, en la casa, en el sofá, en el corazón…

Ahora ya pueden investigarse las causas de la muerte, determinar si hubo o no bullyng, si el protocolo se siguió escrupulosamente o no, qué falló… si hay que modificar algo o no… Todo eso no devolverá la vida perdida, nada podrá paliar el inmenso dolor de la madre o el padre, no habrá palabras suficientes en ningún diccionario, en ningún idioma que les sirva de consuelo, se inicia ahora el proceso de duelo, que puede durar… ¿quién sabe?? Toda la vida… Quizá un día esa familia pueda recuperar la Paz, el equilibrio, la tranquilidad y pueda encontrar la utilidad de este doloroso aprendizaje.

Y Mientras tanto…

Vaya de nuevo estamos en enero y volvemos a los típicos tópicos o a los tópicos típicos propios de estas fechas, “año nuevo vida nueva”, ya se acabaron las fiestas, las risas, las comilonas, tu cuñad@ puede volver a “caerte mal..”, los niños han vuelto al cole, al trabajo los afortunados que lo tienen… y los que no (y quieren trabajar...) a mirar de nuevo ofertas de empleo,  nuevos proyectos, nuevas metas, nuevas intenciones, que si me apunto al gimnasio y pago tres meses… a ver si así me animo y hago el esfuerzo de ir, que por supuesto voy a ponerme a dieta, ¿Cuál? Ufhh he hecho ya tantas…Bueno ya veré, seguro empiezo la dieta del lunes…que viene.

¡Han empezado las rebajas!!!…Y los coleccionables, ¡Qué interesantes!!! Alguna colección empiezo, el primero lo compro fijo, luego ya veremos… algún año hubo que hasta terminé la que empecé…

Son muchos los comentarios acerca de lo que vamos a hacer, pero en la mayoría de los casos o en muchos de ellos… se queda en “agua de borrajas”, sin ser conscientes de ello, lo que conseguimos hablando de metas y proyectos que no estamos dispuestos a trabajar o luchar por conseguir, es bajar nuestra autoestima o autoconfianza, si, sé que puede parecer algo surrealista, ¿qué yo me proponga un objetivo y no haga lo suficiente para conseguirlo puede bajar mi autoestima??? No sé, no sé… Pues sí y aunque a nuestra mente, para que nos dé la razón,  la acallamos después con toda una batería de razones- VS -excusas por las cuales “abandonamos” el proyecto, lo que se nos queda en la retina es que no hemos conseguido hacer aquello que dijimos, que nos propusimos y esto nos mina, nos resta, empezamos a confiar un poquito menos en nosotros mismos con lo que nuestra firmeza a la hora de conseguir un objetivo se tambalea y la próxima vez que  nos propongamos alguno, habrá una vocecita interior diciéndonos; “¡Pero para qué lo vas a intentar, si no lo vas a conseguir!!!” y el problema vendrá cuando creamos en ello y dejemos de intentar…

 Hay un dicho que dice; “Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas, se dicen solas”, quizá tendríamos que proponernos menos, pero cumplir lo propuesto para fortalecer así nuestra confianza en nosotros mismos.

Sería interesante tener una cajita donde poner todos los años, en enero, los objetivos y proyectos que nos proponemos para ese año y revisarlos de cuando en cuando, para recordar aquellos en los que una vez pensamos y nunca más se supo… simplemente se quedaron allí, en el baúl de los recuerdos y valorar entonces qué impacto o significado podría haber tenido en nuestra vida si hubiésemos conseguido aquello y/o más aún, qué impacto o significado ha tenido en nuestra vida el no haberlo conseguido y por supuesto también para ver cuáles de ellos sí que hemos cumplido o conseguido y valorar ese resultado y FELICITARNOS POR ELLO.

Y este enero… ¿qué objetivos te has propuesto??

Llegan fechas NAVIDEÑAS, si hubiese que definirlas con un solo adjetivo, para mí sería “ENTRAÑABLE”, ahora que cada quien las vive de forma diferente y particular.

¿Qué color tiene la Navidad? Roja, dorada, blanca…Para gustos los colores.

Relato aquí dos formas radicalmente distintas de vivirla;

Hay quien llega a la Navidad con sus mejores deseos, pensando; ¡Qué bien!!!, Familia!¡Reuniones! ¡Vacaciones!  ¡Felicidad!, empezar decorando toda la casa, con su Belén, su Árbol, sus adornos, sus luces, las velas… Realizar la provisión de diversos y abundantes manjares con los que nos  vamos a deleitar acompañados de buenos caldos, toda la familia reunida, por fin, alrededor del calor del hogar, comiendo en la misma mesa, disfrutando de los dulces navideños, celebrando y cantando villancicos, pidiendo el aguinaldo… ver a los amigos, los de toda la vida o los que has tenido la suerte de conocer más recientemente, comprar todos los regalos, hacer el amigo invisible, abrir lo que nos regalan a nosotros… ¡QUÉ ILUSIÓN!!

Por otro lado hay quien piensa; Estoy deseando que llegue el 6 de enero… no por ver lo que me han traído los Reyes Magos, sino para que haya pasado ya toda la Navidad, qué rollo tener que acudir a reuniones y cenas familiares, “aguantar” al pesado de turno y encima ponerle buena cara… no vayamos a liarla… Comer 5 veces más de la cuenta para engordar tres o cuatro kilos, que a partir del 7 de enero intentarás quitarte por todos los medios, haciendo dieta y apuntándote una vez más al gimnasio con la esperanza de dejarlos allí.

Y los regalos, madre mía, si ya he comprado 25 y me faltan 50 más…qué le compro a éste o al otro que ya tienen de todo… o lo que es peor, no les gusta nada… Ufhh, ¡qué pesadilla!!

Qué bonita es la Navidad, con su lotería y todo, te pasas meses comprando décimos, papeletas y viviendo la ilusión de que te toque el día 22, vives intensamente el sorteo, si te toca algo ¡BIÉN!!, que siempre hay a quien le toca, por lo menos en las noticias sale gente descorchando sidra y champán… y sino, pues uno celebra la lotería de todos los años, la de la SALUD y espera a la del “NIÑO” a ver si hay más suerte.

En fin, lo cierto y verdad es son fechas en las que todo se viste de fiesta, de luces, de buenas intenciones, de nuevos propósitos (os invito a revisar los del año pasado…) y uno pasa momentos, inolvidables o no, con la familia, con los amigos y recuerda a los seres queridos que ya no están. De un modo u otro, ¿qué duda cabe? Son Fechas Especiales, ¿qué tal si las disfrutamos?

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO      

Aunque el inicio de la nueva vida se empezó a gestar 9 meses antes… Fue el día 12/12/1992 a las 2;20 de la tarde cuando Mirian decidió por fin hacer su aparición, salir a escena, empezar a vivir, Ella mi HIJA… y yo su MADRE, todavía no alcanzaba a conocer, ni siquiera intuía el significado ni la amplia extensión de la palabra “Madre”, conjugada con otra amplia variedad de emociones que se van mezclando, sucediendo, concatenadas.

Inmediatamente descubrí que la aventura de ser MADRE era para toda la vida y que la mía, había cambiado irremediablemente para siempre, las prioridades eran distintas, los horarios, las costumbres…Todo cambió... No voy a decir ahora que ha sido un camino de rosas… o sí, porque las rosas tienen espinas… o que todo ha sido perfecto, que no, que muchas noches sin dormir pueden causar estragos hasta al más pintao… y aquí la niña decidió que dormir era… poco menos que innecesario… menos mal que con 4 años ya pensó que dormir de vez en cuando no podía ser tan malo…

De niña a mujer, se desarrolló, con sus defectos, cabezona por naturaleza y con la habitación ordenada, siempre… “a su manera” y sus virtudes, su sola sonrisa ilumina por donde pasa, vivaz y con una personalidad radiante, extrovertida y arrolladora, con su propia visión del mundo… Aunque no siempre confió en ella misma, también tuvo sus miedos, sus momentos menos buenos, le costó terminar Bachiller, todavía recuerdo el día en que la acompañé a realizar la matrícula en la Universidad, una vez hecha y ya en el coche, de vuelta a casa, rompió a llorar y al preguntarle, su respuesta fue; “Mamá yo pensaba que nunca podría llegar a la Universidad”, ahora ya puede decir orgullosa que el Grado en Historia del Arte está en sus manos.

 Hoy 24 años, mujer ya adulta, defectos… los tendrá, no lo dudo, alguno habrá, pero sin ninguna duda ha potenciado todas sus virtudes, entusiasta, jovial, entrañable, cariñosa, luchadora, valiente, trabajadora, decidió un día volar, ir en pos de realizarse, tanto a nivel personal como profesional, para ser la persona que quiere llegar ser, (que ya es) sigue trabajando, evolucionando, esforzándose día a día por ser mejor, por conseguir sus sueños y con seguridad que todo lo que se proponga, lo va a conseguir.

Me congratulo de tener el privilegio de ser tu MADRE y me satisface que seas mi hija, te elegiría una y mil veces más. Me siento muy orgullosa de ti.

¡Tu madre que te quiere!!!

Hay quien vive instalado en la queja, poniendo el foco sólo en lo que es mejorable, por supuesto que hay muchassss situaciones mejorables, de hecho, todo es susceptible de mejorar, pero intentar mejorar el mundo sólo esperando que cambie lo de fuera, que cambien los demás…y encima “intentar” lucir orgullos@s el traje de “autenticidad”, no sé, no sé…

A los que “la humildad” parece haberles tocado con una varita mágica, a más de uno habría que recordarle “no seas tan humilde, que no eres tan importante”, humildemente hablando, claro…

A los jueces de andar por casa, emitiendo juicios a diestro y siniestro, total como “juzgar es gratuito” … Una pregunta, también gratuita ¿Dónde consiguió el título de juez?

A esos que ondean la bandera de la “sinceridad” disfrazando las críticas destructivas, cuando ellos han construido... poco o nada…

A los “amigos” de la abundancia, que desaparecen en la carencia… y vuelven a aparecer con la llegada de la prosperidad…

A los que poéticamente utilizan el lenguaje, que tienen el “Don” de la palabra, a los que las musas acompañan a diario, pero sólo para escribir…que no para vivir…

A los que viven “iluminados” con la clarividencia de saber qué hacer y qué decir, en cada momento…

¿Me siento identificado? o ¿Estoy pensando en “este o en aquel”?

Un poquito más de autocrítica, de mirar hacia dentro.

Un Inicio Al Viaje Del Autoconocimiento.

En fin, Como dice Sócrates “yo sólo sé que no se nada” …

 

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